sábado, 20 de febrero de 2010

Por los madriles!

Ando bajo el frío madrileño. te corta la cara en el primer paso. Llegué con sol y al sol todos los fríos son tibios. Esta ciudad está bien organizada. metro desde la T4 hasta el mismo corazón de la ciudad. Nuevos ministerios. El aerouperto y la red de metro está magníficamente indicadas. Si ya conoces el transporte subterráneo es súmamente fácil orientarse. Calle Hortaleza, céntrica, muere en Gran Vía. El hostal es muy modesto, modestísimo pero limpio. Para el tiempo que voy a estar en la habitación me basta y me sobra. El centro en sábado es un hervidero. Tengo ganas de ver cómo es la ciduad un lunes por la mañana. Aprovecho el sol para andar la zona centro. No dejo de hacer fotos. Andar. Comer algo. café. Más fotos. Busco el Callejón del Gato. Un anciano amabilísimo me ve desorientado y me indica. Gente simpática la hay en todos los lugares. recorro el callejón con Max Estrella muerto de frío, con Don Latino... . Hay unos espejos cóncavos en la pared que recuerdan los que inmortalizara Valle-Inclán. Vuelvo al hostal a descansar. Salgo, antes de que se vaya el sol y el frío meta su hachazo. Compro una bufanda de camino al Ateneo Ciéntifico y Literario. Me cuelo en un homenaje a un republicano. Hago fotos a destajo de las salas con las paredes cubiertas de fotos de todos los intelectuales que dejaron su huella en el Ateneo. Ganivet, Ortega i gasset, Pi i Maragall entre otros muchos que no conozco. Al salir la recepcionista me dice que no puedo hacer fotos sin autorización. le doy las gracias por la complicidad - sabía perfectamente que ya salía hacia el frío. Voy al teatro español. me encuentro con dos estatuas importantes: Madrid a Calderón y Madrid a Lorca. El bueno de Federico sostiene un pájaro entre las manos. Ya la luz se está yendo y me cuesta fotografiarlo con nitidez. Creo que volveré. No encuentro la casa de Lope de vega. Supuestamente estaba frente al Ateneo. Ya ha anochecido hace unos minutos. entró en un cyber. Y escribo...

mañana lloverá probablemente. Iré al Prado en ese caso.

2 comentarios:

soperos dijo...

ventu, sigo tu crónica de los madriles con atención...qué bien que estés por ahí mirándolo tó y contándolo además.

valle, ortega, lope... ¡cuanta tela que cortar!

encima, si el frío arrecia, se refugia uno en el prado. en fin, son artes mayores, primo.

y lo mejor: al salir de esos bares tan mundiales, el cielo se pone bíblico, ya lo sabes, no?

abrazo fuerte y bufanda ceñía,

pepe

Elisabeth dijo...

Madrid parece mejor a través de tus palabras, grande el montaje de fotos, inmejorable banda sonora.