viernes, 12 de diciembre de 2008

Chantal underground

El otro día, ayer vaya, en el transbordo del metro (línea azul con línea verde), camino del trabajo, me crucé con Chantal Maillard. ¿Dónde iría? ¿De dónde vendría? Ella no me vio. No importa que no me conozca, que no diferencie mi rostro, que no le importen mis gestos [Los gestos.Reducir los gestos.El de los ojos,entreabiertos para la claridad, y a vecescerrados. Prolongarel tiempo entre el abriry el cerrar. reducir los ciclosdel párpado.Aquietar el aliento.Querer menos]. De hecho caminaba y parecía que no viera a nadie. mirada linterna. ve lo que alumbra un trazado recto. Y claro, me acordé de òscar. Él hubiera hecho algo. Me detuve, sostenido como pude al suelo, huyendo de las corrientes en forma de alocados ciudadanos que buscan su destino, y me giré, hasta verla desaparecer por las escaleras que suben hacia la estación de Sants. No va muy lejos, pensé, camina sin equipaje. Quizás no sea ella, le dije al vendedor de cupones que sin reproches contesta: yo no la he visto.

5 comentarios:

moderador dijo...

tío, tú eres tonto!
debías haber abordado a la búfala (chantal) y decirle que tu brazo de señorita pádel está mejor ;)...

ay, ventu, cómo te quiero, coño!!!

òscar.

malevolia dijo...

que va! Así guarda la inquietante duda del que observa. Hiciste bien, así la próxima vez ya sabes lo que tienes que hacer.

soperos dijo...

pues eso, justo como te dije.

besos,

òscar.

Ventura Camacho dijo...

Es que las búfalas me dan miedo, Ò.
Me gusta eso de "la inquietante duda del que observa". Me lo apunto. Besos, Malevolia

Aprendiz de búfalo dijo...

Querido Ventura:

eso es porque no conoces bien a los búfalos, son muy mansos, te lo aseguro.

Cuidarse.