lunes, 3 de agosto de 2009

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Sólo recuerdo momentos parecidos, cada uno manteniendo su propio protagonismo, cuando al trazar la curva el autocar la carretera dejaba ver la bahía de Cadaqués. Estoy hablando del efecto impactante de ciertos paisajes. Esos deslumbres de las primeras visiones de algo. Me pasó igualmente con la Alhambra y el Albaicín y me ha vuelto a pasar hace dos días en Fuerteventura. Casi 20 kilómetros de pista sin asfaltar para llegar a una playa bien merecía esa impresión. Al llegar a lo alto de la colina las montañas se despliegan formando un escudo hasta llegar al mar. De repente en el coche el silencio precedido de alguna exclamación! Dejar el coche, apagar el motor, salir del coche, contemplar. La contemplación tiene gran valor.

2 comentarios:

soperos dijo...

realmente ahí puede tener sentido lo de espectacular...

pepe

Ventura Camacho dijo...

lo tiene, pepito mío. lo tiene