martes, 13 de diciembre de 2011

(4)


En el concierto de jazz miré hacia arriba, y no pude ver sino la sílaba sorda de la coleta golpeándose –clonch- contra el mástil de la guitarra.

En el pantalón colgado miré hacia arriba y, como en estampida, pedía una moneda parda el sol. Y se la di con panza de búho y trapos de perejil.

En el barrio de la Barceloneta, de entre las pisadas gatunas, un corazón reptado miró hacia arriba para encender el fósforo de la vida posible. No quiero, me dijo la vida posible, y entonces la sombra sacó su tela y la dejó sobre el cuerpo que estaba enfrente.

En la calle o montaña, una hoja de otoño miró hacia arriba, y no pudo ver ni la blusa colgada ni el faldón de la estrella.

TEXTO IVÁN CARABAÑO