lunes, 5 de diciembre de 2011

Antes de que atardeciera pasé por la playa para comprobar si el horizonte seguía en el mismo sitio. Lo fotografié y me fuí para casa a curarme el resfriado con mucha miel.  Habçia una luz esperando y un blanco y negro debajo, que sólo una vez en casa, pude apreciar.