
Hay días en lo que todo son buenas noticias. Después del buen sabor de boca que me dejó la sopa de anoche, hoy al volver de trabajar leo el correo y me reencuentro con Olga. Me escribe:
hoy he leído un poema tuyo en clase a mis alumnos. Emocionante sin duda. Para ellos y para mí
Esa emoción es ahora la mía. Me hubiera gustado veros escondido debajo de un pupitre. Un abrazo agradecido.
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