sábado, 18 de junio de 2011

#2

Repaso algunas notas que había tomado para hacer los trabajos de doctorado. Encuentro fragmentos de otro los libros de Juan Carlos Rodríguez:

DOS REFLEXIONES SOBRE EL 27 
De qué hablamos cuando hablamos de Literatura
Colección de Guante Blanco /ED. Comares


(...) Siempre he pensado que Ortega es el concentrador clave que da unidad mental a toda nuestra llamada generación del 27 (...)


(...)Perry Anderson (…) escribió a principio de los 60 un ensayo decisivo (…) un libro que se titulaba Componentes de la cultura nacional, y que se refería obviamente a Gran Bretaña. Es un libro evidentemente muy comparable a otro largo ensayo decisivo para nosotros, el que escribió Ortega bajo el título El tema de nuestro tiempo (1923-1938), en el que Ortega se refiere igualmente a los elementos claves que deberían haber sido componentes de la cultura nacional de España, y donde sí se alude, como es lógico, a cuestiones que iban a ser decisivas en esta generación del 27. Lo sintomático es que Ortega había hablado ya de la España invertebrada (…)

(...) Totalidad y fragmentos: este rodeo que hemos dado en torno al análisis de Anderson me parecía absolutamente clave para entender lo que fuel el 27 y el proyecto cultural que el 27 intentó hacer fructificar. Puesto que naturalmente cuando Ortega escribe El tema de nuestro tiempo, que, como digo, se parece muchísimo al análisis de Anderson, necesita situarse en una perspectiva ideológica distinta: presentar la posibilidad de totalidad cultural y social en España antes que presentar los fragmentos. Ese es el argumento de El tema de nuestro tiempo de Ortega, un tema que empezaba a plantearse ya de manera decisiva en la España invertebrada (1921-22, donde se emplean los términos de “particularismo” y de “totalización”). El problema no era que los fragmentos no existieran, el problema es que no había más que fragmentos (…) se trataba así de que no había totalidad que poner sobre la mesa. De ahí una cuestión que en Ortega va a ser fundamental y también en todos nuestros poetas del 27(…): la necesidad de un proyecto de futuro continuo hacia algo que no se sabía qué era, algo que se trataba de conseguir, por lo menos en poesía, sin conocer muy bien el objetivo. Es lo que Ortega (como un plagio de Heidegger) va a llamar “La necesidad de vertebrar España” en una primera etapa, y lo que luego será una influencia de Renan (…) “Una unidad de destino en lo universal”, nuevamente con tintes heideggerianos.

No se asusten los lectores de estas líneas. No será esta la dominante en el libro. A partir del segundo capítulo la cosa gira hacia la vida de los poetas.