martes, 2 de agosto de 2011

[213-225]


213
Emilio Prados dejó escrito sobre la arena del mar de Málaga: Sus pescadores duermen, sin sueño, en la arena. / En alta mar les sirve de brújula una rosa./ El horizonte virgen de pañuelos heridos, / junta los grandes vidrios del pez y de la luna.

214
Hay paraísos perdidos. Es innegable. Se renuncia a su búsqueda pasado un tiempo, se cae en el olvido, en la desidia. Rafael, sin embargo, no renunció jamás a buscar el mar.


215
Tu madre, Isabel, te contó que ella asociaba aquellos veranos malagueños con una pesadilla que se había repetido muchas veces a lo largo de su vida: Federico y tú metidos en el agua mientras ella vigila vuestro baño desde la orilla. Pero sólo salí yo., recuerdas revives ahora tú la pesadilla de tu madre, ¡Cómo me impresionó que esta premonición de la muerte de Federico hubiera sido un sueño constante de mi madre!

216
Ocioso y soñador, ayer, en tu balcón cara al mar. Hoy debes aceptar la servidumbre del trabajo, la conformidad con tu vida diaria.



217
De muchos azules está llena y hecha mi infancia en aquel Puerto de Santa María. Más ya los repetí, hasta perder la voz, en las canciones de mis primeros libros. Uno puede aprender a leer entre los diferentes azules de la infancia, con la visión de los azules delantales, las blusas marineras, cielos, ríos, bahía, islas, barcas, aires… Lo que nunca aprenderá es la manera de olvidar.

218
En 1928,  Cernuda ve por primera vez el mar. Con el mar como testigo, conoce a Emilio Prados, a Manuel Altolaguirre, a Hinojosa. Algo parecido a la amistad.




219
Cadaqués era lo más hermoso que había visto. Otro mar. El Mediterráneo es uno e indivisible. Yo un niño, y tú, lo que quiera el mar. El mar es impredecible en tus cuentos para niños.


220
Hay una solución y no es el agua.




221
¿Cuanto le deben los primeros libros de Prados y Altolaguirre al Mar? Prados: Tiempo y Canciones del farero, Altolaguirre: Las islas invitadas.



222
Cadaqués, inevitablemente, ya instalada en la retina del poeta, aparece en la célebre Oda a Salvador Dalí: Cadaqués, en el fiel del agua y la colina,/ eleva escalinatas y oculta caracolas/ Las flautas de madera pacifican el aire. /Un viejo dios silvestre da frutos a los niños.

223
Suficiente para empapar toda la vida de una infinita luz azul.




224
He leído que  Prados contempla un mundo donde todo está en constante tránsito. Como el mar. Es una idea Heraclitana.



225
Han pasado unos meses. Federico retiene en la boca el salitre del mar. Escribe a Anna María: “Me he acordado de ti (…) A la orilla del mar, bajo los olivos, en el comedor de tu casa, en la rambla de Figueras (…) tengo un portafolio de recuerdos tuyos y de risas tuyas que no se pueden olvidar […] Pienso en Cadaqués. Me parece un paisaje eterno y actual, pero perfecto. El horizonte sube construido como un gran acueducto”

1 comentario:

Sofía Serra Giráldez dijo...

El "mar" es el eterno origen, cuando "das con él", das con la clave de todo.
Besos, Ventura